Esa sensación que me hace pegar un parpadeo mas largo que el de los convencionales; y en ese crudo instante también emerge una brisa de mi interior, através de cada uno de los poros de mi piel, que soplan cada delicado vello hacia afuera, haciendo zumbar el fluido en donde estoy, de tal forma que los seres que se encuentran pueden apreciar esa fuerza visualizandola y tanteándola en los movimientos de las hojas.
Esa misma sensación que también se siente sobre la superficie del agua, que ha sabido estar calma, esperando ese momento. Esa caricia que recibe a diario y que solo ella disfruta como ella misma lo sabe hacer, en el sentido de su realidad y con el más mínimo de los perjuicios... el agua y los suspiros de la música hicieron el amor... Convirtieron esa calma en un tortuoso y picado tal que todo lo batió para crear esa espuma, suave pero turbia, que igualmente supo arreglárselas para emanar transparentes burbujas, que ascendieron hasta reventar con los filosos contornos de un árbol seco, el cuál dejó caer una de sus hojas sobre mi y trabó las cuerdas de mi violín. Y el sonido se entramó con ese enriedo, generando un serrucho que hizo vibrar mis entrañas de una manera especial.
Espero que les haya gustado y ahí arriba les dejo una imagen de un cuadro que hice en el 2005, llamado Melomania y que tanto la gente que me conoce o que me está conociendo sabrá que en general, tiene u valor muy significante para mi. Un abrazo.... Mariana Alonso